Rojo, blanco y sangre azul

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rojo blanco y sangre azulTítulo: Rojo, blanco y sangre azul
Título original: Red, White & Royal Blue
Autora: Casey McQusiton
Traducción: María Cristina Martín Sanz
Editorial: RBA (Molino)
ISBN: 9788427218697
Sinopsis: Alex Claremont-Díaz, el hijo milenial de la presidenta de Estados Unidos, es un tesoro para el marketing de la Casa Blanca: atractivo, carismático e inteligente. Lo que nadie sabe es que no soporta al príncipe Henry, el hijo de la reina de Inglaterra. Así que, cuando la prensa sensacionalista se hace con una fotografía que refleja un altercado entre Alex y Henry, las relaciones entre Estados Unidos y Reino Unido se enfrían. Ambos países trazan un plan para paliar los daños. Lo que empieza como una falsa amistad, publicada en Instagram, se va transformando en algo más profundo de lo que Alex y Henry podrían haber imaginado.

Opinión: Mi último intento en encontrar una relación amor/odio. Y al principio parecía que sí, pero rápidamente dejó de serlo. Creo, además, que esta reseña va a ser bastante unpopular y no es porque el libro no me haya gustado, sino porque… No sé, no creo que sea para tanto. Por supuesto de cara al colectivo LGBT es importante por cómo se trata el descubrimiento de la sexualidad y de la relación en sí, pero el resto… Me ha llegado incluso a aburrir.

La manera en la que podría explicarlo mejor es que me ha dado la sensación de que es todo demasiado americano. Hasta lo británico es demasiado americano. No he conseguido verme transportada a un sitio diferente. Todo ha estado lleno constantemente de banderitas de Estados Unidos de color rojo y azul y estrellitas blancas. Una interpretación del título, sino fuera porque claramente lo que intentan es fusionar Reino Unido con EEUU, pero es que no he visto nada británico por ninguna parte. Todo ha sido una constante campaña electoral, e incluso cuando nos vamos a Inglaterra, no veo nada de británico allí: ni expresiones diferentes, ni elegantes (que son unos estirados, por favor, distingue culturas por lo menos). Y esa parte es importante, claro, pero déjala de fondo, no la conviertas en el centro absoluto. De nuevo, esa ha sido al menos mi impresión y es lo que ha conseguido que llegue a pasar páginas sin más (es que, aun haciéndolo, no me perdía nada).

Es una novela romántica, esto es así. Los importantes son Alex y Henry, ¡así que deja de meterme política con calzador cada dos por tres! Que sí, que Alex es el hijo de la Presidenta, es importante en el contexto y en la ambientación para su entorno y estilo de vida, pero… Que son solo 4 años. No me puedes decir que eres «el hijo de América» cuando no eres un príncipe, como sí lo es Henry. No has estado toda tu vida siendo importante (o, más bien, «hijo de alguien importante») para poder compararte con alguien de la Realeza (que no necesita ser hijo de nadie, él ya de por sí tiene poder e influencia de nacimiento). Con esto puede parecer que Alex me ha caído mal, pero no es cierto. Es culpa de la autora por querer meter constantemente sus ideas y su obsesión por la política en la novela cuando no es necesario. Alex puede ser un engreído, puede ir de sobrado, puede tener la vida resuelta y tener todo lo que quiere. Y es así. Cuando acepta su bisexualidad lo hace de forma tan natural y tarda tan poco en sentirse confuso que, no sé, tengo sentimiento encontrados. ¿Así, sin más? ¿Tan fácil? Porque no nos nos engañemos, no tarda nada en decir «pues vale». Ni siquiera tiene miedo por salir del armario, ni por el qué dirán, ni nada. Es la imagen total de la libertad y del sé fiel a ti mismo y… Muy bonito todo, sí, pero hola. Que la vida no es tan bonita fuera de tu burbuja. Y no hay nada feo.

La relación que tienen al principio contenía ese juego de tensión sexual, ese tira y afloja de «eres un petulante, no me mires con esa sonrisita de suficiencia», pero rápidamente la tensión desaparece y en cada uno de los encuentros que tienen (EN CADA UNO DE ELLOS, SIN EXCEPCIÓN) se desfogan, se comen la boca (y lo que no es la boca) y explotan. ¿Dónde está la contención, los suspiros, las miradas, los juegos…? De verdad que quiero gritar de frustración. Pero ellos no. Por eso no pierden el tiempo y a mí me dejan esperando otra cosa. No hay tensión narrativa y quiero llorar. Lo único que hacen es seguir así hasta que en un momento dado te hacen preguntarte cuándo va a avanzar su historia, porque siempre es lo mismo. Y cuando eso pasa tampoco hay drama. De verdad es que es tan perfecto todo que me dan ganas de provocar sangre. Pero sangre roja, no azul.

Otra cosa que me ha llamado la atención es el narrador. Está en segunda persona, cosa nada habitual de ver, y sigue siempre a Alex, así que es como si tuviéramos a un periodista contándonos todo lo que hace el Primer Hijo, como si fuera una voz en off en una película, o como si estuviéramos leyendo una crónica en una revista sensacionalista. Teniendo en cuenta la historia, y la fama que tiene (y que está centrado únicamente en estilo americano), me parece todo un acierto esa voz narrativa, por muy extraña que resulte.

Y hasta aquí la reseña. Sé que a todo el mundo le ha flipado este libro, así que me espero las piedras. Aunque no he dicho que no me haya gustado, pero no me ha encantado.

Impresión general
Puntuaciones
Personajes: 7
Amor: 7
Trama: 7
Sexo: 7
Estilo: 7

Un pensamiento en “Rojo, blanco y sangre azul

  1. Sam

    Lo leí hace tiempo, y no recuerdo que me pareciera que hablaba demasiado de política, porque al fin y al cabo la vida de Alex está muy centrada en eso. Pero sí recuerdo la sensación de que se trataba de dos adolescentes sobre hormonados que han encontrado con quien desfogarse. (Que no va a malas; pero su relación fue: no pueden ni verse – de repente empiezan a conectar – quedan para liarse, hasta el punto que ni buenos días).
    Que una vez ya metidos en asunto es cuando empiezan las dudas y luego los líos y las confesiones, no te digo que no. Pero me resultó un poco aquí te pillo aquí te mato. Sobre todo teniendo en cuenta de dónde partían.
    No sé, si soy sincera, tampoco recuerdo gran cosa del libro. Que estuvo entretenido, que intentaba centrarse en algo más que la historia de amor (con dudosos resultados) y que fue un buen rato. Pero no sé si de aquí a un año lo recordaré

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