Besar a un ángel

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The Eye of the Tiger…

besar a un angelTítulo: Besar a un ángel
Título original: Kiss an angel
Autora: Susan Elizabeth Phillips
Traducción: María José Losada Rey y Rufina Moreno Ceballos
Editorial: B de bolsillo
ISBN: 9788490705605
Sinopsis: Daisy Devreaux debe elegir entre ir a la cárcel o casarse con el misterioso hombre que su padre ha escogido para ella. Las bodas concertadas son una cosa del pasado… ¿O no? Alex Markov, tan guapo como hosco, no tiene intención de jugar a ser el novio cariñoso de una pequeña cabeza hueca adicta al champán. Dispuesto a domarla a su manera, arrastra a Daisy desde su destacado lugar en la alta sociedad a un pequeño circo itinerante. Pero este hombre sin alma ha tropezado con una mujer que es todo corazón. Antes de que pase mucho tiempo, la pasión los tendrá a su merced y sin red de seguridad…

Opinión: Este fue el segundo libro que leí en mi búsqueda de amor/odio como comentaba en la reseña de «Cariño, cuánto te odio». Sin embargo, no era exactamente lo que esperaba. Me faltó ese tira y afloja que tenían los personajes en la novela anteriormente mencionada y, por eso, me gustó menos. Aun así, no estuvo mal. Es una novela romántica… diferente. Al menos me lo resultó al ver reflejada la trama circense en ella. No es algo que veas todos los días (al menos, yo no).

La historia comienza también un poco surrealista: el padre de la chica «la vende» a un hombre porque no quiere seguir manteniéndola (tiene muchas deudas, de ahí lo de que pueda acabar en la cárcel), porque es una niña rica mimada que no sabe hacer nada (eso piensa el padre) y porque está obsesionado con el legado y la historia de Rusia (aquí al principio te quedas como «¿y esto qué tiene que ver?», pero luego descubres la paja mental que tiene en un intento rocambolesco de la autora de despertar la dinastía de los Romanov). Y ella acepta porque si no, se queda desamparada y sin dinero (no sé, imagino que lo de trabajar y buscarse la vida no lo ve probable en ese momento de su vida… Pero una semana después sí, en fin). Así que el inicio del libro es la boda. Una boda donde no es capaz siquiera de recordar el nombre de su inminente marido para pronunciar los votos.

Más tarde, cuando acaba llena de barro y mierda de elefante y su ropa de marca acaba destrozada, descubrimos que Daisy tiene carácter y orgullo, y comienza a trabajar en el circo itinerante al que acaba de llevarle a vivir su nuevo marido. Su hogar: una destartalada caravana pequeñísima y desordenada. Como guinda a este sucio pastel, hay que decir que la chica le tiene pavor a los animales (da igual el tipo), así que acaba de aterrizar en su infierno personal. Pero lo afronta muy bien. Tanto, que ni siquiera Alex se lo espera y empieza a mirarla con ojos de respeto, aunque no piensa reconocerlo: es más terco que una mula y lo más obtuso que os podáis echar a la cara. Lo único que puede admitir es que se siente atraído físicamente hacia su recién esposa, pero que el sexo es sexo y no hay más porque él es incapaz de amar.

Por otra parte, ella decide que ya que está casada, debe respetar los sagrados votos del matrimonio (el choque de fiestera con puritana al máximo es un contraste demasiado fuerte como para que no mires el libro con la ceja alzada -o como le miraría Alex, con razón-) y hace todo lo posible por ganarse el corazón de su marido, pero cuando dice que no es que no. El ruso tiene un trauma en el pasado que es incapaz de superar y se ha creado una coraza impenetrable con la que se autoconvence de que está algo así como maldito y que no puede amar. Y no le bajes de la burra.

Dejando a un lado la rocambolesca trama de los Romanov, de las intrigas del padre de Daisy con ella, y del trabajo en el circo con todos sus empleados… Tenemos la historia de este recién matrimonio, casados a desgana, que deberá aguantar seis meses (era el trato con el padre) antes de poder divorciarse y no volver a verse nunca más. Vamos, o lo que es lo mismo: el tiempo que tienen para enamorarse de verdad y solucionar todos los traumas de Alex. ¿Spoiler? Por favor, es una novela romántica: esa es la trama verdadera. Spoiler sería que os revelara los planes rocambolescos del padre… Es que, madre mía, qué surrealista es todo.

Aunque no se llevan bien al principio, no puedo decir que la relación que tienen sea de amor/odio. Ella definitivamente no lo odia (él puede, pero si no es recíproco no mola; y solo la odia porque «no puede amar», así que no cuenta tampoco). No hay realmente ningún pique entre ellos que es lo que realmente me divierte a mí y lo que busco incansablemente en las historias. Por no hablar de que busco también algo de coherencia. Sobre todo por ese título. Es que no tiene ningún sentido y, en esta ocasión, es una traducción literal del inglés. Lo único que puede tener relación es que Alex llama a Daisy al principio «boca de ángel», pero ya está. Luego se le olvida. Cero sentido, ya digo.

En realidad poco queda más que decir sin revelar todo. Solo que Daisy, al final, también consigue superar un poco su fobia hacia los animales y establece un vínculo muy especial con Tater, el elefantito gruñón y Sinjun, el tigre de ojos miel, clavados a los de su marido (de ahí la frase que he puesto al inicio de la ficha). La conexión que tiene con el tigre, por cierto, es lo que más me ha gustado de toda la novela. ¿Será porque es un GATO GRANDE? No lo dudéis.

Impresión general
Puntuaciones
Personajes: 7
Amor: 7
Trama: 7
Sexo: 7.5
Estilo: 6.5

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