Rachel Gillig
Saga: The Sheperd King I
Sinopsis: Elspeth siempre ha tenido consigo a su monstruo particular, desde que tocó la carta de la Pesadilla. El monstruo le ha dado fuerza inconmensurable y le ha salvado la vida varias veces. Un intento de robo cambiará su destino, cuando fuerzas que buscan el cambio en el reino la elijan para llevar a cabo una pequeña revolución. En particular el capitán de la Guardia Real tendrá muchos secretos que confesarle.
Comentario: Vaya por delante que generalmente la fantasía de este estilo no es mi fuerte. No me refiero a la que tiene romance, sino a la que se basa en lo gótico y en la oscuridad de los personajes para llevar una trama política y personal bastante complicada y con muchos momentos un tanto preocupantes.
El foco de la historia está en Elspeth, que enfermó de niña y su padre que era Capitán de la Guardia (que normalmente se encarga de ajusticiar a los niños cuya magia no resulta útil al Reino) decide que a ver, al resto de niños sí, pero a la mía que no la toquen. Y la manda con su tía, la hermana de su difunta madre, que tiene la mala suerte de estar casada con un tipo avaricioso y engreído. Por suerte, le ven poco, aunque justamente en una de esas veces, se deja una carta mágica a la vista. Eso hace que Elspeth diga «A ver, dicen que es peligrosísima, pero tiene pinta de estar suaaave», y la toca. Como haríamos cualquiera. Ese gesto hace que un monstruo, el que estaba en la carta, pase a estar en la cabecita de Elspeth, y la ayude a usar su magia para sobrevivir en un reino que mata a cualquiera que tenga magia. Como protagonista, Elspeth nos muestra muy claramente sus sentimientos y no es una veleta, sino que siempre está apoyado en el texto su comportamiento. También ayuda mucho que su evolución a lo largo del libro vaya siempre a preocuparse más por los demás y a intentar mejorar las condiciones de todos.
Como antagonistas tenemos al rey del país, a quien no vemos casi hasta el final, y a su hijo mayor, que es un matón de mucho cuidado. No se les ve demasiado y, como villanos, dejan bastante que desear, puesto que simplemente son eso: matones de patio de colegio. Un personaje mucho más interesante, que se comunica a través de ripios y de poemas cortos es el monstruo que tiene Elspeth en la cabeza. Este tiene un tono sarcástico que parece conocer a muchas familias de los personajes. Su secreto es… muy predecible en cuanto llegas a la mitad del libro más o menos, así que cuando te lo descubre Elspeth es más bien un «duh» que un «Oh, vaya».
En definitiva, es un libro muy entretenido, con un lenguaje supercurrado y con un tono oscuro que no incomoda demasiado. No se acerca demasiado a la atmósfera gótica que intenta venderte al principio y se centra mucho en los sentimientos de los personajes. Es muy refrescante como lectura y tiene el suficiente fondo y tratamiento del mundo como para resultar interesante a cualquier lector de fantasía, la verdad.