Y aquí tenemos la ración de Los Hacedores de esta semana
La luz hiriente del sol despertó a Khardan. Estaba tumbado boca arriba. Lo último que recordaba era estar en el frío agua, con el tornado acercándose a ellos. Es más, lo último que realmente recordaba era pensar: «Esta es mi muerte.»
Este debía ser el desierto que, según decían algunos ateos, esperaba a cualquiera que llegase al más allá. Con dificultad, pues sentía las rodillas destrozadas, se empezó a incorporar, apoyándose en sus codos.
El mar estaba sereno, como si la tormenta de la noche lo hubiese tranquilizado.
─Claro que, si estoy muerto, este mar no es el mismo que en el que estaba. Además, ya podía dejar de dolerme ─dijo en voz alta despreocupadamente.
En ese momento, una punzada de dolor le hizo mirar sus rodillas. Estaban enterradas en la arena, dobladas en un ángulo raro. Con esfuerzo, agarró la pierna derecha y empezó a tirar. A pesar del dolor, consiguió sacar la pierna de la arena. Se palpó la rodilla para ver si seguía doliendo, si la tenía dislocada o algo peor.
El dolor de la otra le dificultaba mucho reconocer exactamente la situación de esa rodilla. Empezó a tirar de la otra pierna, con la intención de poder comprobar las dos. Aunque al tacto por lo menos sabía que una de las dos no la tenía rota.
Cuando consiguió sacarla, empezó a masajearse las piernas para comprobar que podía sentirlas. Es decir, sentir algo aparte del intenso dolor que había sentido hasta ese momento. Por un momento, su mente divagó.
«Qué clase de muerte es esta, en la que siento tanto dolor. ¿No se supone que una vez muerto no debería sentir nada?»
Una ligerísima esperanza empezó a formarse en su corazón. Quizá no estaba muerto. Aunque, pensó después, puede que sea como cuando te cortan una pierna, que te sigue doliendo aunque no la tengas. Finalmente, se sintió con fuerzas para probar a levantarse.
Sus piernas le hicieron tambalearse un poco, pero no le fallaron. Una vez en pie, observó el paisaje que le rodeaba. Era un paisaje bastante monótono, por tres lados solo veía arena, mientras que por el otro veía la inmensidad del mar. A lo lejos, en el mar, podía distinguir la silueta de lo que parecía ser una boya.
«Volver al agua no es una buena idea, supongo que tendría que buscar agua dulce por alguna parte»
Tras esto, Khardan se dirigió hacia la dirección opuesta a donde se encontraba el sol.
«Total, tanto da hacia donde vaya»
En ese momento se paró. Recordaba haber caído por la borda junto a dos chicas. Dónde podían estar, se preguntó. Bueno, lo que era seguro era que no parecían estar cerca.
Continuó andando, lentamente, para no malgastar energía. Cogió la camiseta que llevaba y la rompió para hacerse algo con lo que protegerse del sol la vista.
«Tendría que haberme traído la crema solar»
Siguió caminando, hasta que, cinco minutos después, vio una voluta de humo a lo lejos. Generalmente eso indicaba, por lo que Khardan sabía, que en alguna parte cercana debía haber personas.
Empezó a acelerar en dirección al humo. Aunque la arena le complicaba avanzar mucho más rápido. Una cuesta bastante pronunciada apareció ante él. Fue subiendo, con dificultad, casi arrastrándose en la parte más pronunciada. Cuando pasó la cumbre de la duna, se tropezó al ver que la cuesta era aún más pronunciada. Cayó rodando por la cuesta, sin poder evitarlo.
Cuando se detuvo, se sentó y vio una especie de pared contra la que estaban haciendo un fuego. En ese momento, se paró a considerar ciertas cosas.
«¿De dónde habrán sacado la madera? ¿Qué hace un trozo de pared en mitad del desierto? ¿Quién habrá encendido el fuego? ¿Para qué querrán un fuego con el calor que hace?»
Al darse cuenta de que podían ser muchas las posibilidades, por su mente corrieron tratantes de esclavos, monstruos del desierto, incluso la simple opción de que fuera alguna tribu nómada del desierto, con su fama de despiadados, no le atraía particularmente, decidió moverse con cuidado hasta estar seguro de que no corría ningún peligro al acercarse.
Así, empezó poniéndose en cuclillas, avanzando lentamente. No había ningún sitio desde el que pudiera observar sin ser visto. Conforme se acercaba, prestaba mucha más atención a los ruidos.
Se oía la charla distendida de dos voces femeninas. Aunque había un tono preocupado en sus palabras intrascendentes. Al reconocer las voces decidió acercarse haciendo algo de ruido para no pillarlas desprevenidas.
Mientras tanto, al lado de la hoguera, Alexia y Bra discutían acerca de Daniel. Alexia se burlaba un tanto de Bra, ya que siempre que alguien se interesaba en ella parecía tener un motivo oculto. Ambas habían recortado las faldas de sus vestidos, y las estaban utilizando para cubrirse los ojos, e intentaban mantenerse a la sombra de la pared.
Alexia escuchó en ese momento el ruido que Khardan estaba haciendo al avanzar. Lo primero que se le ocurrió fue que un animal estaba cerca. Luego pensó que no sonaba como ningún animal, más bien parecía alguien torpe. Por si acaso, se preparó por si era alguien peligroso.
Cogió uno de los palos encendidos de la hoguera, a pesar del calor, y se puso contra la pared. Cuando Khardan sobrepasó la pared, se encontró con que no veía a nadie cerca de la hoguera, pero sí oía a Bra desde la izquierda.
Alexia dejó caer el trozo de madera, pues podía ver perfectamente que no era ningún peligro.
─¿Tú también estás aquí? ─preguntó Alexia. En ese momento su mirada bajó del rostro de Khardan y encontró a la vista su anillo, puesto en el dedo. Podía reconocerlo claramente─. ¿Qué hace ese anillo ahí?
─Uh… nada, ¿recuerdas que ibas persiguiendo a la mujer esa cuando se chocó conmigo? Pues me lo puse para no perderlo y poder devolvértelo ─dijo Khardan con una mirada inocente.
─Devuélvemelo ─dijo Alexia enfadada.
Khardan intentó quitárselo, pero estaba atascado. Alexia se acercó e intentó ayudarle a sacárselo, pero cuanto más lo intentaban, más le dolía el dedo a Khardan.
─Pero si entró perfectamente ─dijo Khardan entre dientes por el dolor.

A ver… En el capítulo anterior Bra estaba drogada e inmovilizada. Caímos al mar en plena noche, lo que probablemente signifique que el agua estaría congelada. ¿Cómo es posible entonces que consiguiéramos sobrevivir? Las dos semanas sin actu ya daban mal presagio con respecto a nuestras vidas… Pero ahí estamos… ¿Cómo es posible? xDDD
Por otra parte, si tiene los ojos tapados y escucha un ruido, lo más probable es que le hubiera atizado primero y preguntado después xD (se te olvidó comentar el detalle de que no veía). Sobre todo si tenemos en cuenta que estamos en un lugar desértico, desconocido, y que les andan persiguiendo…
Ah, y ya estoy viendo a Khardan con un dedo menos ^^
Esa pared en mitad del desierto salida de la nada me da mu mal rollo. Es que es imaginármelo y de lo absurdo que me parece ponerme a reir. .__.U
¿Y qué será eso que ha visto Bra y por lo que carraspea? En lugar de un desierto, me imagino una isla desierta donde ahora aparece la tribu isleña que quiere comernos (como en Piratas del Caribe II xD)
hola, he comenzado a leer tu historia voy por el cap. 2 parte 3 por lo que este no lo leeré todavía. Me está gustando bastante. A ver si consigo ponerme al día.
Yo digo como Alexia…como es posible que sigan vivos xD, yo también estaba preparando el funeral después de dos semanas jajaja.
Que decir del rumbo que ha tomado la historia. Cualquiera que la leyese al principio no se imaginaria que la cosa tuviera este giro xD. Lo tuyo es dejar con la intriga justo en el momento preciso (lo suficiente como para que te queramos ahorcar si no nos das nuestra dosis semanal xD).
Solo espero que esto no sea como el final de Perdidos (el cual no desvelo por si hay alguien que siga la serie y no ha visto el capítulo final todavía).
La verdad es que la playa donde están da un poquito de mal rollo y parece que a Khardan ya se le ha ido la pinza.
Alexia es una mala hermana, mira que recordarle a Bra que solo la quieren por interés…xD pero cuanta razón parece tener.
Pero bueno…¿qué será eso que ha visto Bra que tienen justo detrás? mmm….como sea un oso polar te acusaran de plagio xDD